Cerrando ahora puertas que con poco esfuerzo y sin sudor te abrieron rumbos mal agradecidos, lugares que te acogieron sin merecerlo, destruyendo puertos donde tu figura descansaba, siempre con completa tranquilidad y con plena seguridad.
Es esa, tu gran facilidad de ahora que no hacer mea culpa, de no culparte a ti, de no culpar tus pésimos logros, tu falta de amor propio, la que hace que ante todo los señales a ellos, a todos, culpándolos a ellos, de no dar tus propios pasos, de no construir tu propio espacio, sin darte cuenta que haces tu propio funeral incluyendo a tu estúpido egoísmo.
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