Cuando tocan nuevamente hasta el fondo de tus sentidos
no hay mejor manera que darle la bienvenida,
que lo poco que quedó del pasado se esfume, desaparezca
y se pierda completamente, que vuelva el color,
que se convierta desde hoy en esperanza y en nueva vida.
De ese invierno pasado sólo queda mirar y aplaudir,
que sirva de energía para no cometer lo mismo
y que levantarse sea como rutina,
porque ya no hay espacio para las tristezas...
"Ya no duele, porque al fin ya te encontré".