Como aquel guerrero sin armas,
como aquel horizonte desconocido y eterno,
como aquel grito desesperado y excluido de los labios,
así correrás tras ese pasillo oscuro del silencio
tratando de esconderte de la supuesta mala suerte
y pasando desapercibida delante de mis enojos.
Yo en consecuencia, me quedaré en el charco de esa tinta
que un día materializó todo lo que sentimos,
esa que marcaba propiedades de los dos
y que le daba sentido a todo lo irreal
y que muchas veces pensamos sería infinito.
No hace falta aquella piedra que pusiste en mi camino
porque desde hace mucho tomé otro rumbo,
aislándome de tus disgustos y de tus emociones,
ya no hacen falta los gritos en nuestra ausencia,
ni planear la peor venganza
porque esa insoportable soledad es la sentencia que quedó
y marcará sin duda a nuestros corazones
derrotados totalmente por las ingenuas decisiones.
Apenas aquel día percibimos nuestras palmas abiertas
y emprendimos nuestro incierto viaje,
ubicado entre mi distancia y tu olvido,
justo allí se comprende que la vida fue corta,
que los momentos sólo pasaron por delante de nosotros
y por no aprovecharlos pasaron de largo y nunca se volverán a dar,
es allí cuando el corazón se despierta y comienza a gritar
para aprovechar esas pequeñas cosas
y para no quedarnos sentados esperando algún milagro,
para darnos cuenta que tuvo que valer la pena tantos ratos.
Aquella última bienvenida sonó simplemente a despedida,
esas miradas que juramos ser sinceras fueron las más sínicas
y aquellas sonrisas breves eran ya ajenas y lejanas.
Si esta noche el desprecio promete romper nuestros silencios
y nos encuentra frágiles uniendo los pedazos que encontramos
entonces sabremos que es el momento de sacudir los recuerdos,
de volver a abrazar esa sensación de "pasado",
de querer volver a encontrar esos brazos abiertos
y donde siempre hubo lugar para uno de nosotros.
Si esta noche el desprecio promete romper nuestros silencios
entonces sabremos que es el momento de permanecer enteros
hasta que el amanecer nos sorprenda con un regreso.
woOdy
lunes, 12 de octubre de 2009
SI ESTA NOCHE
Como aquel guerrero sin armas,
como aquel horizonte desconocido y eterno,
como aquel grito desesperado y excluido de los labios,
así correrás tras ese pasillo oscuro del silencio
tratando de esconderte de la supuesta mala suerte
y pasando desapercibida delante de mis enojos.
Yo en consecuencia, me quedaré en el charco de esa tinta
que un día materializó todo lo que sentimos,
esa que marcaba propiedades de los dos
y que le daba sentido a todo lo irreal
y que muchas veces pensamos sería infinito.
No hace falta aquella piedra que pusiste en mi camino
porque desde hace mucho tomé otro rumbo,
aislándome de tus disgustos y de tus emociones,
ya no hacen falta los gritos en nuestra ausencia,
ni planear la peor venganza
porque esa insoportable soledad es la sentencia que quedó
y marcará sin duda a nuestros corazones
derrotados totalmente por las ingenuas decisiones.
Apenas aquel día percibimos nuestras palmas abiertas
y emprendimos nuestro incierto viaje,
ubicado entre mi distancia y tu olvido,
justo allí se comprende que la vida fue corta,
que los momentos sólo pasaron por delante de nosotros
y por no aprovecharlos pasaron de largo y nunca se volverán a dar,
es allí cuando el corazón se despierta y comienza a gritar
para aprovechar esas pequeñas cosas
y para no quedarnos sentados esperando algún milagro,
para darnos cuenta que tuvo que valer la pena tantos ratos.
Aquella última bienvenida sonó simplemente a despedida,
esas miradas que juramos ser sinceras fueron las más sínicas
y aquellas sonrisas breves eran ya ajenas y lejanas.
Si esta noche el desprecio promete romper nuestros silencios
y nos encuentra frágiles uniendo los pedazos que encontramos
entonces sabremos que es el momento de sacudir los recuerdos,
de volver a abrazar esa sensación de "pasado",
de querer volver a encontrar esos brazos abiertos
y donde siempre hubo lugar para uno de nosotros.
Si esta noche el desprecio promete romper nuestros silencios
entonces sabremos que es el momento de permanecer enteros
hasta que el amanecer nos sorprenda con un regreso.
woOdy
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