La espera siempre fue una aliada mía, desde que lo intenté. No hubo nunca un compromiso mejor que este, mi espera.
Nunca volví a esperar tanto para ganar una partida, siempre falle, dándolo todo, perdí no jugando a nada, perdí desde el inicio.
Tengo ganas de no hacer nada, de dejar de hacer todo, cansado tal vez, o aburrido de todo, aburrido de nada. Me veo en el espejo y me aburro.
Porque no encuentro al que fui antes, no me encuentro en mi y tal vez sea un problema o es un atajo para dejarlo todo. Me cuesta un poco, me asustan un tanto, me asusta no encontrarme, ni ubicarme si me tengo.
Ya esto cansado, de mi, de ese el del espejo, de mi otro yo, de mi otro tonto yo. Estoy cansado de verme, cansado de reírme sin razón, cansado, un poco de todos y de nadie.
Al final no lo sé, estoy cansado... Sin razón. Qué triste.