Desde aquel golpe de derecha, sin previo aviso, así de esos que te borran la memoria, de esos que te reinician, así, así fuerte... caes hasta el fondo.
En ese momento, sentado, un poco más tranquilo, relajado, te preguntas: - "¿Tanto esfuerzo y dedicación merecen ser el centro de tantas bajezas, de tanto mal trato"?. Por un par de descuidos, el adversario te aniquila, sí, porque se aprovecha de ello, pero, ¿tiene que ser el final para poder seguir con tu pasión, con tu lucha, con tu trabajo?.
Así como cuando tengo las ganas de dibujar, de comer, de salir a correr, así de simple me pregunto lo mismo. Si tropiezo, ¿tengo que renunciar a todo solo porque esta vez perdí? Mi respuesta siempre es no, no completamente, tal vez es lo más común de responder para todos, pero hay momentos en los que uno decide rendirse, ante tanto esfuerzo en vano, entre tantas derrotas y victorias sin reconocimientos, justamente es allí cuando nos hacemos más fuertes o nos destrozamos sin piedad.
De mil historias, estudiando, trabajando, practicando, intentando algo, rescato siempre lo que empiezo y culmino con éxito, con errores pero con un final aceptable.
Porque para muchos, no serán más que dibujitos, trazos, pasatiempo y pérdida de tiempo, pero para nosotros será una pasión, un mundo distinto, aunque le duela al universo... Sí, no soy diseñador.