martes, 5 de octubre de 2021

Si yo quisiera y si tú pudieras

Si yo quisiera ponerle sodio
Si yo quisiera domar la mentira
Si yo quisiera hacerte reír
Si yo quisiera
Si tú pudieras hacer del duelo un don
Si tú pudieras saltarte el escalón
Si tú pudieras dejar de sufrir
Si tú pudieras y si yo quisiera
Si tú quisieras que te curara el corazón
Si yo pudiera quererte sin dolor (quererte)
Vida mía, si yo quisiera y si tú pudieras
Si tú quisieras que te curara el corazón
Si yo pudiera quererte, vida mía, sin dolor, oh
Vida mía, si yo quisiera y si tú pudieras
Si tú pudieras empezar de nuevo
Si yo quisiera cogerte las bridas
Si tú tuvieras el alma convencida
Si la tuvieras, si tú la tuvieras
Si yo quisiera arrancar el motor
Si tú pudieras recorrer mi diapasón
Si yo quisiera hacerte venir
Si yo quisiera y si tú pudieras
Si tú quisieras que te curara el corazón
Si yo pudiera quererte sin dolor (quererte)
Vida mía, si yo quisiera y si tú pudieras
Si tú quisieras que te curara el corazón
Si yo pudiera quererte, vida mía, sin dolor
Vida mía, si yo quisiera y si tú pudieras
Si tú quisieras que te curara el corazón
Si yo pudiera darte en la mano el sol
Vida mía, si yo quisiera
Y si tú pudieras.



viernes, 18 de junio de 2021

Sí... no soy diseñador. Carta II

Desde aquel golpe de derecha, sin previo aviso, así de esos que te borran la memoria, de esos que te reinician, así, así fuerte... caes hasta el fondo.

En ese momento, sentado, un poco más tranquilo, relajado, te preguntas: - "¿Tanto esfuerzo y dedicación merecen ser el centro de tantas bajezas, de tanto mal trato"?. Por un par de descuidos, el adversario te aniquila, sí, porque se aprovecha de ello, pero, ¿tiene que ser el final para poder seguir con tu pasión, con tu lucha, con tu trabajo?.

Así como cuando tengo las ganas de dibujar, de comer, de salir a correr, así de simple me pregunto lo mismo. Si tropiezo, ¿tengo que renunciar a todo solo porque esta vez perdí? Mi respuesta siempre es no, no completamente, tal vez es lo más común de responder para todos, pero hay momentos en los que uno decide rendirse, ante tanto esfuerzo en vano, entre tantas derrotas y victorias sin reconocimientos, justamente es allí cuando nos hacemos más fuertes o nos destrozamos sin piedad.

De mil historias, estudiando, trabajando, practicando, intentando algo, rescato siempre lo que empiezo y culmino con éxito, con errores pero con un final aceptable.

Porque para muchos, no serán más que dibujitos, trazos, pasatiempo y pérdida de tiempo, pero para nosotros será una pasión, un mundo distinto, aunque le duela al universo... Sí, no soy diseñador.

jueves, 17 de junio de 2021

Explosión

Casi a diario, sin importarle cómo amanezco, cómo duermo o me levanto, sin importarle si tengo 𝙜𝙖𝙣𝙖𝙨 𝙙𝙚 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧, de aguantarlo, de darle importancia o de darle cabida en mi vida, se acciona, se adelanta a mis intentos de querer planear mi día a día, de intentar ponerme de pie, de 𝙞𝙣𝙩𝙚𝙣𝙩𝙖𝙧 𝙫𝙞𝙫𝙞𝙧 (aunque parezca no ser tan difícil), se activa, como alarma de emergencia, como un tornado, terremoto o como una ola, así inmensa, agresiva, peligrosa e insoportable. Me gana ante cualquier intento de defenderme, en el primer round, se desvela antes que todos, antes de mi.
Ante mi asombro, sin ganas de nada, tomo lo primero que encuentro en el que yo llamo botiquín, pero en realidad es una bolsa pequeña de papel, de esas que te brindan en la farmacia, tomo dos comprimidos, tabletas, pastillas o como digo siempre, "el cóctel del día" y las ahogo con una Coca Cola, sí, porque así como el tránsito en Lima, detesto el agua.

Terminando el espectáculo de ingerir las dos pastillas, sigo al otro nivel (como si fuese una obra dramática, un teatro conmigo mismo, con el espejo, con mi reflejo y con Marley), me desplomo en la cama, en el sillón o en lo más cómodo que pueda encontrar en ese momento, tapando mis ojos (un poco rojos, calientes, cansados), los cubro porque es una manera de sentir relajo, de sentir que esto acabará pronto, de sentir que estoy solo aquí y tengo que huir de esto.

Descanso, me pierdo, duermo.

Luego de unos largos e interminables treinta minutos (al menos creo que lo he calculado) siento que la explosión dentro de la cabeza se pudo marchar, esa pesadilla que pasé en ese momento terminó, me dejó libre, me dejó en paz.

- "¿Algo más podría sucederme?"...

Pues sí, luego de todo ese tormento, ese caos, terremoto y todos los desastres que me origina ese "bendito" dolor de cabeza, se asoman los dolores de espalda, de rodilla, de cuello, brazos y piernas, por estar un momento, solo un momentito, acostado esperando a que la explosión en mi cabeza se vaya...

Pero ya ese es otro tema para escribir en otra oportunidad.

Damn it!!