martes, 10 de enero de 2023

La Mary y yo

Mi Mary. Mi madre, mi jefa, mi todo, mi Nonna.
Qué mujer!! Qué tal vida tuve a tu lado, qué momentazos y qué amor me tuviste siempre...

Y qué dolor de cabeza te daba en el cole, en la juventud, en mis travesuras, pero seguro que lo hacía por llamar tu atención, y la tuve siempre.

Mi Mary, mi amiga, la que me guarda secretos y derrotas, la que me escribe al WhatsApp estando a mi costado, la que me hace el café exacto, la que me ve en la ventana cuando me voy, la que me envía canciones y videos de nuestros cantantes favoritos, pero sé que no habrá mejor voz que la tuya, tampoco mejor canción que tus arrullos mientras yo dormía de niño.

Te quiero ma'. Ahora en mis 38 no hay día que no recuerde mis momentos a tu lado, nuestras risas y salidas. No olvido nada de lo que me decías de niño, no olvido tus consejos, tus planes, tus deseos para mi, algunos los hice, otros están por lograrse y en todos ellos estás tú. Siempre.

Te quiero Mary. Mi Mary. 😥

Mi viejo y yo

Bien, encontré algunas fotos con él, con mi viejo, mi pá'. Casi solo nos tomamos fotos cuando salíamos en familia, solo en esos momentos, porque la mayor parte del tiempo siempre quiero hablarte, contarte algo, preguntarte y verte. Hoy me tomaré una foto contigo.

De pequeño era igual, corría para recibirte cuando volvías del trabajo, corría para ayudarte con tu maleta, corría para gritarte, corría para presumirte con todos, corría para abrazarte.

Ahora lo hago más lento, más pausado, supongo que por nuestros años, supongo que por disfrutar más ese momento, para hacerlo como que eterno... Ojalá y la vida fuese así, no? Eterna! 😔 Pero aprendímos a querer, aprendímos a adorar y a amar a las personas así, con rabia, con pasión y con todo lo que podamos, aprendímos a guardar momentos para siempre, ahora en redes, en la billetera, en el corazón. No existe rincón en el que no tenga una foto contigo, con mi madre y la familia.

De pequeño me molestaba, renegaba y pensaba, "por qué me corriges"? Por qué eres así? Por qué a mí? Ahora con 38, sé que lo hiciste porque me amabas, porque querías lo mejor para mí, lo mejor para tu primer hijo, para tu retrato, para la mejor versión tuya en niño. Espero, y sé que no, haber acertado en algo de tanto que me hablabas, espero haber completado alguna promesa tuya en mí, espero haberte alegrado en algo, espero haber hecho algo bueno alguna vez, espero que falten más planes tuyos por realizar, por mi parte, aún falta más tiempo, más proyectos, más vida.

Mi viejo, el héroe que siempre trabajaba 35 horas al días, al que veía escribir, grabar música en cassettes, que pegaba adhesivos de mi equipo favorito, el que ordenaba, limpiaba todo, el que me llevaba a sus partidos de fútbol. Mi viejo, mi Humberto, el Marino que me cuenta sus historias y se emociona, que me jode cuando hecho todo a perder, que me jode cuando no hago caso, que se alegra y se guarda la emoción en una sonrisa, el que en ese abrazo me quedaría siempre y lloraría, lloraría para que me deje estar ahí todo el día y así siempre.

Gracias por todo pá', gracias por mí, gracias por no bajar los brazos, gracias por no dejar nada de nada a medias. Gracias siempre. Gracias.

Mi abuelo y yo

Una de mis últimas fotos con mi abuelo. Y una de las pocas también, porque no le gustaba tomarse fotos, no le gustaba quedarse quieto mirando y esperando.

No le gustaba que lo joda cuando veía la tv, no le gustaba mi impuntualidad, el ruido de la pelota, de mi bici, ni mis tatuajes, ninguno de ellos, no le gustaba la bulla, tampoco el silencio, siempre tenía  preguntas, era curioso, si no me reía cuando hablaba con él no era normal, no era él.

Desde niño lo veía leyendo diarios, haciendo crucigramas o viendo la tv, de joven lo ayudaba (algunas veces) en sus trabajos, aprendía siempre de él, trabajaba y enseñaba, me levantaba temprano y a la fuerza, despeinado, bostezando y despistado aún por el sueño estaba junto a él para su trabajo, siempre andaba apurado y renegando, con esas ganas interminables, así lo recuerdo a mi abuelo, siempre.

Tantos recuerdos que uno lleva consigo siempre, tanta vida al lado de personas inolvidables, tanto cariño, eso no se olvida. El cariño que le tuve a mi abuelo, no se olvida.

Ahora, con esas fuerzas, con esas ganas, se recupera, lucha, con sus años, con su vida. Y aunque la vida sea así, a veces dura, difícil y jodida, uno se enoja, se entristece, porque los años pasan y las personas que más queremos nos van dejando, eso jode.

Mi abuelo, ninguna palabra me quedó en el aire, todo se lo dije, solo que a mi manera. Gracias, mil veces, miles de veces, gracias por todo, por las historias, los chistes, el cariño, las propinas, los cumpleaños, por las tantas veces que renegaste por mi, por los consejos, por todo. Gracias millones de veces más. Por todo.

Te quiero abuelo. Y es poco. Pero, te quiero.