martes, 10 de enero de 2023

Mi abuelo y yo

Una de mis últimas fotos con mi abuelo. Y una de las pocas también, porque no le gustaba tomarse fotos, no le gustaba quedarse quieto mirando y esperando.

No le gustaba que lo joda cuando veía la tv, no le gustaba mi impuntualidad, el ruido de la pelota, de mi bici, ni mis tatuajes, ninguno de ellos, no le gustaba la bulla, tampoco el silencio, siempre tenía  preguntas, era curioso, si no me reía cuando hablaba con él no era normal, no era él.

Desde niño lo veía leyendo diarios, haciendo crucigramas o viendo la tv, de joven lo ayudaba (algunas veces) en sus trabajos, aprendía siempre de él, trabajaba y enseñaba, me levantaba temprano y a la fuerza, despeinado, bostezando y despistado aún por el sueño estaba junto a él para su trabajo, siempre andaba apurado y renegando, con esas ganas interminables, así lo recuerdo a mi abuelo, siempre.

Tantos recuerdos que uno lleva consigo siempre, tanta vida al lado de personas inolvidables, tanto cariño, eso no se olvida. El cariño que le tuve a mi abuelo, no se olvida.

Ahora, con esas fuerzas, con esas ganas, se recupera, lucha, con sus años, con su vida. Y aunque la vida sea así, a veces dura, difícil y jodida, uno se enoja, se entristece, porque los años pasan y las personas que más queremos nos van dejando, eso jode.

Mi abuelo, ninguna palabra me quedó en el aire, todo se lo dije, solo que a mi manera. Gracias, mil veces, miles de veces, gracias por todo, por las historias, los chistes, el cariño, las propinas, los cumpleaños, por las tantas veces que renegaste por mi, por los consejos, por todo. Gracias millones de veces más. Por todo.

Te quiero abuelo. Y es poco. Pero, te quiero.

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