Era el 2007 y estaba bastante harto del trabajo que tenía, de trabajar para otros, de no sentir pasión por lo que hacía y joderme mil veces yo mismo por aceptar tantos malos ratos.
Estaba bastante harto de seguir en lo mismo, consiguiendo trabajos donde no me encontraba, estaba harto de andar de estudio en estudio, de profesión en profesión, ya estaba harto de todo.
Un día me aparecí (así de la nada) en la oficina con mi carta de renuncia y, aunque no tenía un plan concreto, sabía que eventualmente lo resolvería, sabía que podía con todo, sabía que lo lograría. Decidí largarme al vacío, sin aviso, así sorpresivamente, me largué, y recuerdo ese momento, no sentí culpa de nada, solo quería llegar a casa a escuchar música y pintar, dibujar, cortar papeles para hacer un collage, hacer de todo, menos volver a aquel trabajo.
Posteriormente, pasó lo mismo con el instituto, recuerdo que cursaba el segundo ciclo de la carrera de electricidad, sí, también dejé de estudiar (anteriormente, años atrás, estaba ligado a los algoritmos y programación), lo dejé todo y me sentía de lo mejor, porque dejé aquella mochila pesada, veía todo con más tranquilidad.
Años después, conseguí ingresar a la carrera de arte y diseño, conseguí estudiar lo que tanto me gustaba y hasta ahora sé que fue lo mejor que me pudo haber pasado.
Y si no fue lo mejor, quién soy yo para decirme lo contrario?
No hay comentarios:
Publicar un comentario